La Encefalopatía Espongiforme Bovina o Mal de la Vaca Loca
Por Med. Vet. Leonardo Mascitelli
Comisión asesora técnica BSE de la SAGYPA
Fuente: InfoVet Nº 70

A partir de 1996, a la Encefalopatía Espongiforme Bovina se la asoció a una Encefalopatía Espongiforme Trasmisible. A partir de allí, esta enfermedad, más conocida como Mal de la Vaca Loca, tomó notoriedad en todo el mundo. Produce un tipo de lesión microscópica en el Sistema Nervioso Central, tiene un largo período de incubación, es siempre fatal y está producida por un agente infeccioso no convencional.

Se denominan Encefalopatías Espongiformes Transmisibles (EET) a un amplio grupo de enfermedades neurodegenerativas de los animales y del hombre, entre las cuales se encuentra la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB; en inglés Bovine Spongiform Ence-phalopathy, BSE) o «mal de la vaca loca».

Algunas de estas enfermedades, como la Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (ECJ) en los seres humanos, fueron descriptas por primera vez hacia el año 1920. Otras, como el Scrapie o Prúrigo Lumbar, que afecta a los ovinos y caprinos, son conocidas desde hace más de doscientos setenta años. La EEB se reconoce en 1986 en bovinos, en tanto que una variante de la Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (vECJ) ha sido descripta recientemente, a comienzos del año 1996, en el humano.

Este tipo de enfermedades están relacionadas clínica y anatomopatológicamente, y reciben la denominación de espongiformes por el tipo de lesión microscópica que se produce en el Sistema Nervioso Central (SNC). Tienen ciertas características en común, entre otras, un largo período de incubación, un curso progresivo con degeneración del SNC que produce cambios espongiformes en estos tejidos, son siempre fatales y están producidas por un agente infeccioso no convencional.

Notoriedad

Lo que produjo que la EEB tomara notoriedad dentro de este grupo de enfermedades fue el hecho de haberse informado en 1996 su asociación a una EET de los humanos, llamada variante de la Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (vECJ). En consecuencia, la vECJ es una nueva enfermedad de los seres humanos transmitida por alimentos y la EEB debe ser considerada una zoonosis.

La EEB se detectó por primera vez en el Reino Unido de Gran Bretaña en 1986, en zonas alejadas entre sí. Se debe recordar que algunos casos que quedaron sin diagnosticar del año 1985 figuran como sospechosos de EEB. De los casos ocurridos fuera del Reino Unido, incluyendo Irlanda del Norte, el mayor número corresponde a la República de Irlanda, donde la primera comunicación fue en el año 1989. En Suiza se diagnosticó el primer caso en noviembre de 1990, en enero de 1991 se produjo el primer caso en Francia y en 1992 en Dinamarca. No se logró frenar la diseminación y la enfermedad llegó finalmente a la mayoría de los países de Europa que habían mantenido intercambios de animales vivos y harinas de carne y hueso considerados de riesgo, entre sí o con el Reino Unido.

La información científica y epidemiológica disponible ha demostrado que el ingreso de la enfermedad a un país se produce a partir de la introducción, vía importaciones o ingresos ilegales, de harinas de carne y hueso o alimentos para animales que las contengan y contaminadas con el agente causal de la Encefalopatía Espongiforme Bovina o de animales vivos que estén incubando la enfermedad. Luego también se relacionó la difusión con las exportaciones desde el Reino Unido de gelatinas y sebos que pudieran contener proteínas infectantes.

Fuera del continente europeo, y quince años después de la aparición de los primeros casos en el Reino Unido, se diagnosticó la enfermedad en Japón en 2001, en Israel en 2002 y recientemente, en el año 2003, en Norte América, en mayo en Canadá y en diciembre en Estados Unidos.
La mayoría de los casos reconocidos se habían infectado cuando eran terneros; la edad promedio de la aparición de la enfermedad es 5 años con un intervalo que varía entre los 21 meses y los 18 años, y el periodo de incubación promedio es de 60 meses. Los elementos actualmente conocidos indican que la enfermedad provino del uso de alimentos para animales que contenían harina de carne y huesos contaminada por un agente de EET tipo Scrapie.

Rendering

El vehículo de la infección fue la harina de carne y hueso que es uno de los dos subproductos que se obtiene del tratamiento de los despojos de la matanza y faena de los animales, este proceso es denominado “rendering”. Esta harina era comúnmente utilizada como un suplemento proteico en alimentos concentrados, se la había usado en el Reino Unido y Europa para la alimentación de bovinos durante al menos 50 años. Pero el Reino Unido era el único país con Scrapie endémico, donde cantidades significativas de harina de carne y hueso se emplearon en la alimentación de bovinos desde los ’70.

Esta práctica de suministrar harinas de carne y hueso a los terneros, que aparentemente no se aplicaba en Europa continental y EE.UU., puede explicar que la epidemia se haya iniciado y establecido sólo en el Reino Unido. Australia empleaba la misma práctica, pero nunca presentó casos de EEB, lo que se explicaría porque Australia está libre de Scrapie.

Además, se debe considerar que durante los años 70 y principios de los 80 se cambiaron los procedimientos de fusión y extracción por solventes, por el cual los despojos animales se procesaban para producir harinas de carne y hueso. Si bien ninguno de los procesos de «rendering» empleados antes de los 70 inactivaba completamente a los agentes de las EET, en este caso el Scrapie, los cambios introducidos permitieron una supervivencia 10 veces mayor de la infectividad en estas harinas.

Dichos cambios en el procesamiento fueron adoptados por la caída del precio del sebo —parte rica en grasas del proceso cuyo rendimiento aumenta al usar solventes—, el aumento del costo de la energía debido a la crisis del petróleo y la necesidad utilizar sistemas más seguros en reemplazo de los solventes potencialmente explosivos y carcino-génicos. Hechos tales como la menor utilización de solventes provenientes de los hidrocarburos y el uso de temperaturas inferiores son factores que pueden haber dado lugar a supervivencia del agente infeccioso en títulos mayores que con los anteriores procedimientos.

La evidencia epidemiológica, como ser la alta relación de población ovina contra la bovina, unida a la alta incidencia de Scrapie en los ovinos, endémico en el Reino Unido, indica que esa fue la probable fuente de transmisión del agente infeccioso que desencadenó la epidemia de EEB. Sin embargo, los experimentos indican que la EEB viene aparejada con una única cepa principal de agente infeccioso y que si bien se han identificado más de 20 cepas diferentes de Scrapie hasta la fecha, ninguna parece corresponder a la que se viera en la EEB.

Desencadenantes

Independientemente del origen del agente causante de la EEB, es probable que el reciclaje del ganado bovino infectado mediante los cambios en los procesos de fusión y extracción en los años 80 fuera en gran parte responsable de desencadenar la epidemia, amplia y explosiva. Cabe recalcar que la EEB se ha transmitido experimentalmente por vía oral al ganado bovino con menos de 0,1 gramos de cerebro bovino infectado por la EEB.

Se ha demostrado que los cerdos, no así los pollos, son sensibles a la EEB por inoculación parenteral de homogenado cerebral bovino infectado. Sin embargo, la prueba realizada alimentando cerdos con una dosis oral muy grande de cerebro infectado por EEB no produjo la enfermedad. No hay ningún tratamiento eficaz ni preventivo sobre el animal, como podría ser la utilización de una vacuna, y la enfermedad siempre lleva a la muerte del animal afectado.

El período de incubación es largo, esto significa que desde que el animal se infecta al comer alimento contaminado pueden pasar en promedio alrededor de 5 años hasta que presenta los síntomas clínicos y, recién en ese momento, puede ser detectado. De allí que los animales que presentan síntomas clínicos sean adultos, generalmente mayores de 5 años, que se infectaron de terneros.

Cabe aclarar que se han reportado casos en animales más jóvenes, siendo el de menor edad con sintomatología nerviosa un bovino de 21 meses de edad.

Las características propias de este tipo de enfermedades tienen relación directa con el agente causante. Existen diversas teorías acerca de la naturaleza del agente etiológico. Las hipótesis o modelos sobre el agente etiológico de las EET deben ser capaz de explicar la falta de respuesta de anticuerpos, la potencialidad de existencia de “barrera interespecie” así como la presencia de “cepas” del agente. Se definen “cepas” diferentes tomando en cuenta los tiempos de incubación, el tipo de lesiones histopatológicas en animales de experimentación y en base a las características bioquímicas de la proteína asociada.

La característica fundamental de los agentes de las EET es la excepcional resistencia de la infectividad a todos los métodos conocidos de inactivación de otros agentes. El agente de la EEB parece ser el de mayor resistencia.

Las distintas hipótesis o modelos elaborados tratan de explicar la posibilidad de multiplicación de un agente en el que no es posible detectar material genético. Los signos clínicos, las características de propagación y de transmisibilidad de este grupo de enfermedades indican que es causada por un agente transmisible no convencional denominado “prion”, para expresar que se trata de una proteína infecciosa desprovista de ácido nucleico ó material genético.
La teoría priónica postula que al ingresar a un animal sano, esta proteína infectante produce por contacto la transformación de proteínas normales en infectantes, que al acumularse en el Sistema Nervioso Central interfieren en su funcionamiento.

Proteína Priónica

Fue el Dr. Stanley B. Prusiner, de la Universidad de California en los EEUU, quien en 1982 informó del hallazgo de una proteína anormal en el cerebro de hámsters infectados con Scrapie. Un año más tarde identificó a esta proteína y la llamó PrP o proteína priónica, definiendo a estos priones como «partículas proteínicas infecciosas que resisten los procesos que inactivan los ácidos nucleicos». En reconocimiento al mérito científico de su teoría de los priones, el Dr. S. B. Prusiner recibió el Premio Nobel de Medicina en el año 1997.

Existe una asociación específica entre la forma anormal de la proteína del prion, PrP, y las EET. La proteína PrP presenta dos formas: una normal, PrPC, que no causa ningún daño, y otra anormal, PrPSc, resistente a los procesos normales de degradación. El contacto entre ambas induciría un cambio de la proteína normal a la anormal. La hipótesis del prion o de “solamente proteína” indica que la PrPSc sería el agente infeccioso.

Estudios posteriores han demostrado que la proteína PrP está presente en animales normales (PrPC), pero en forma diferente a la que se encuentra en tejidos infectados (PrPSc). Se ha demostrado además que los ratones que fueron privados de su gen PrP son resistentes a la infección con priones (PrPSc). Prusiner basa sus estudios en que estas EET (animales y humanas) son causadas por la acumulación anormal de una proteína celular modificada. Como resultado del proceso acumulativo se van generando los cambios histológicos irreversibles en la masa encefálica, desarrollándose así la enfermedad.

Las características del agente que produce este grupo de enfermedades similares a “la vaca loca” hace que no exista una respuesta inmunológica en el animal infectado que pueda ser detectada por una prueba en sangre u otros tejidos. Por lo tanto, a la fecha, no hay forma de confirmar la enfermedad en el animal vivo. La ausencia de una prueba capaz de detectar la enfermedad en el individuo vivo ha dificultado considerablemente la lucha contra este tipo de patologías.